May Reyes Inicio

"En esta vorágine de mundo una fórmula de paz es Buscar la Belleza"
Ramón Trecet (Radio 3)

Creaciones

Mandala pintado por María
Moyano para May Reyes

Textos > Huele a verano

Huele a verano.
El césped recién cortado se instala de golpe en el olfato,
por si no nos hemos enterado.
El duro invierno de este año todavía está en mis neuronas
y sólo este intenso olor me despierta al cambio.

Apenas he sentido la primavera,
sólo en un vértigo instalado en mi estomago que creía era estrés.

Los días más largos, la luz dando más cuartel,
el abrigo al tinte y la rebeca al hombro han sido el único indicio,
…robótica de mi existencia, movimiento mecánico y apresurado de mover armarios, gestos que no he asimilado en la emoción.

Pero este atardecer me ha dado en los ojos,
ha surgido el rojo del amarillo para convertirse en violeta.
Y me ha golpeado en las retinas.

Y este olor a verano me ha devuelto a la vida.
Las espigas han surgido con sabor a heno
y no he podido evitar parar.

Parar, parar este frenético movimiento de “productora de bienes”
que no me deja consciencia para vivir.

Rememoro mis tiempos de cigarra de repente.
Pero mis latidos ya sólo me avisan del cliente omitido...
Y me alarmo... Donde estoy? ¿Que pretendo?

Este olor a verano ha ralentizado mis pasos,
y he descubierto la cadencia de mis caderas,
el placer del paso consentido, no mecánico, consentido.

El mundo, por un momento, ha parado su reloj,
Y el centro era yo.

Caminando y olfateando, discerniendo estos colores de estío,
que han gritado ¡siente!
¿Que prisa es esta? ¿A donde pretendo ir?
¿Que creo que busco?
¿Acaso no me doy cuenta que me estoy perdiendo por el camino?
¿Leo el reloj de mi muñeca y no siente mi estómago la estación recién llegada?
Recuerdo que quería conocer la estrella que guiaba al Norte
para ir al Sur.
Y ahora sé que no recuerdo que el cielo está sobre mi cabeza.

Sé, porque los periódicos lo bombardean, que el Sur sube al Norte.

Me gustaría perderme por sus desiertos y sabanas,
dibujar las siluetas de los árboles, las especies de sus mercados,
y las sombras de sus bosques.
Los ojos de sus morenos y el marfil de la sonrisa de sus gentes.

Encallarme las manos haciendo pozos,
pozos que les dieran vida, para no abandonar sus raíces.
Tal vez, entonces, el estrés mereciera la pena.
Y seguro que no me perdería la primavera.
Ni las emociones que intento negar a mis entrañas.

2002

© 2008 May Reyes - Todos los derechos reservados