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"En esta vorágine de mundo una fórmula de paz es Buscar la Belleza"
Diego Manrique (Radio 3)

Creaciones

Mandala pintado por María
Moyano para May Reyes

Textos > A mi amigo

Arribo a la orilla de este verano queriendo, pero sin pretenderlo.
Me recibe con Luna llena y nube rosa, el agua mecida y plata
Y deseando lavar tu pesimismo sumerjo, entre mis senos, la última conversación,
que se deshila en el buceo y se va desenhebrando en cada alga.
La sal me escuece menos que tu dolor.
Y en cada brazada doy gracias, ¡gracias! Por el placer que disfruto.
Y tus palabras salen de mi escote y se van yendo al fondo,
se escurren plomizas y como lastre se quedan junto a las piedras.
- No quiero viajar
- No saboreo el vino
- La luna nunca está llena.
- Las nubes no son rosas.
- La vida no es tan fácil.
Y yo meciéndome en el alo de plata que refleja la Luna,
y el Sol tiñendo en su ocaso de rosa la nube,
y el agua un deleite.
Doy gracias, ¡gracias! por este instante de placer que no quiero pintar,
que quiero sentir.
Y si mi paisaje no me hace inmortal,
no me trasciende,
no queda valorado por otros de un futuro que no conozco
…Si queda en la sonrisa de mi madre -que me contempla desde la orilla- por verme disfrutar y se alegra como si el mar fuera suyo y ella me lo ofreciera.
Y sé que este mar, deseo que este mar me trascienda, y les llegue a los del futuro con la misma luz, y les meza la sal como me mece a mi.
¡Como podría mecerte a ti si te dejaras!,
¡Si supieras que disfrutar la creación con gratitud espontánea te trasciende a tu pesar.!
Y el cielo está ahí para todos, y esta agua dulce, pese a su sal, es para todos,
Y esta nube rosa es tan real que no puede ser pastelera,
Y el río de plata que refleja la luna no es una postal kitchs,
ni una foto galardonada, ni un cuadro sin trascendencia.
Es lo que nos hace pequeños, pero aún mimados.
Y que nos cuenta que podemos inspirarnos desde aquí o desde nuestro propio infierno.
Que nos muestra que, a veces ¡y es mucho!, todo es sencillo y fácil.
Aunque llegar a esta orilla con tu discurso triste entre mis senos, exige un esfuerzo, para dejar la pringadez que nos envuelve, compensado en darnos la bienvenida con semejante espectáculo, entre peces de plata.
Tú preferirás cielo encapotado y mar plomizo e indomable que alimente la tormenta de tu alma.
Y no te niego de su también belleza, ni de su obvia realidad.
Pero hoy el cielo nos ofrece luna llena y nube rosa, aguas tibias y reflejos de luz.
No rechazo tu tormento -que conozco en mi piel también- porque no te pertenece,
sólo que ahora a mi no me toca.
Son los rotos en tu halo que hoy dejan filtrar los rayos de Saturno y te perturban.
Ayer tocó mis aberturas y me tocaron sus infiernos.
Deja que a mi hoy me acaricie Venus y no creas por ello que mi vida es simple.
No niegues a la sonrisa la inteligencia, ¡ni en tu reniegue clama su ausencia! Al menos te quejas sonriendo.
Chovinista te hayas reivindicando Santos patrios, y por negar me niegas al Dios de los Sufís.
Y estableces fronteras al Amor Universal.
Pero no habito en tan altas moradas, ni asomarme sé a las ventanas de Juan y Teresa, aunque lo seguiré intentando.
Mis: ¡gracias, gracias! Las clama mi piel a la orilla del mar, te repito: rosa y plata,
que sala la vida por, al menos, un momento.
Pero ahí se queda. Impregnando mis células con su recuerdo, ya mío e imborrable.
Y que me hará sonreír de nuevo al evocarlo

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